Publicado: 27 de Enero de 2016



1- Llena el lavadero con agua tibia. Llena el lavadero o una cubeta con 1 lt de agua tibia, como mínimo.

  • Ten en cuenta que las prendas tejidas, como el algodón, la lana y el cachemir, responden mejor a esta táctica que las telas con tejidos ajustados como la seda, el rayón o el poliéster.
  • El agua debe estar más o menos a temperatura ambiente o un poco más caliente. No uses agua ni caliente ni fría.


2 - Agrégale el champú de bebé o acondicionador. Por cada litro de agua, agrégale más o menos una cucharada (15 ml) de champú de bebé o acondicionador para cabello delicado. Revuélvelo en el agua hasta que tenga una consistencia jabonosa y resbalosa.

  • El champú de bebé y el acondicionador pueden relajar las fibras de tu ropa encogida. Como las fibras están relajadas se hace más fácil estirarlas y manipularlas, lo que significa que podrás devolver la prenda a la talla apropiada estirándola.
3 - Remoja la ropa en el agua jabonosa.

 Sumerge la prenda encogida en la solución jabonosa, asegurándote de que esté completamente cubierta.

  • Déjala reposar unos 30 minutos más o menos.
  • Puedes empezar a estirar suavemente la prenda que se encuentra bajo el agua mientras se remoja, si así lo deseas aunque no es estrictamente necesario.


4 - Exprímela. Saca la prenda de la solución jabonosa y enróllala hasta hacer una bola con ella. Apriétala con firmeza para exprimirle el exceso de humedad.

  • No enjuagues la prenda. Mientras estiras la prenda y le das de nuevo su forma original, el agua jabonosa necesita continuar relajando las fibras activamente.

5 - Exprime la humedad extra entre dos toallas. Extiende una toalla grande y ponle la prenda encima. Con la prenda adentro, enrolla gradualmente la toalla.

  • La ropa debe remojarse dentro de la toalla por unos 10 minutos. Pasado este tiempo, la ropa estará húmeda pero no mojada.
6 - Estira la ropa y ponla en su lugar.

 Desenrolla la toalla y pon la prenda sobre otra toalla seca extendida. Estira la prenda suavemente hasta ponerla de nuevo en su forma adecuada y para que la ropa conserve esta forma, ponle objetos pesados en las orillas.

  • En un pedazo de papel encerado puedes delinear una prenda similar que te quede bien, para tener una medida más exacta de la talla y del tamaño que debe ser tu ropa. Coloca la prenda que quieres desencoger sobre esta silueta y estírala hasta llenar las marcas.
  • Si se te dificulta estirar la ropa porque está muy tiesa, usa el vapor de una plancha para hacer que la prenda sea más fácil de manipular.
  • Algunos objetos que puedes usar como pesas para mantener la prenda estirada en su lugar son los pisapapeles, los libros y las tazas de café.
  • Si no tienes objetos pesados a la mano, también puedes usar alfileres para sujetar la ropa húmeda a la toalla.
7 - Déjala secar al aire.

 Deja que la ropa mojada se seque extendida hasta que la humedad se haya ido.

  • Si tu ropa está sujeta a la toalla con alfileres en lugar de las pesas, puedes colgarla en un gancho para ropa y dejarla secar en un lugar seco y soleado. La gravedad puede ayudar a estirar la prenda aún más.
  • Si esta táctica provoca algunos cambios pero no los suficientes, puedes repetirlo varias veces hasta que la prenda se haya estirado lo suficiente.